21 sep. 2010

LA BATALLA DE OLLANTAYTAMBO

Manco Inca con armas españolas en la batalla de Ollantaytambo.
Dibujo: Willy Zeballos.

Manco Inca y la batalla de Ollantaytambo

Después de atacar el Cusco en mayo de 1536, Manco Inca se instaló en su cuartel general de Ollantaytambo, la magnífica fortaleza situada en el valle del río Urubamba. Debía rehacer sus fuerzas y esperar un mejor momento para pasar nuevamente a la ofensiva. Sin embargo, los españoles no pensaban esperar un nuevo ataque de los rebeldes.

Sesenta jinetes, treinta peones y cerca de 30 mil indios aliados salieron del Cusco rumbo a Ollantaytambo. El jefe de la expedición era nada menos que el experimentado Hernando Pizarro, cuyo objetivo principal era matar o capturar al Inca rebelde. Grande fue la sorpresa cuando al llegar al fortín incaico le salieron al frente miles de guerreros incaicos lanzando arengas y haciendo “estruendo de sus bocinas y tambores”.

Ruinas de Ollantaytambo en el Valle Sagrado de los Incas, cerca del Cusco.
Foto: Manuel Obeso (Flickr).

El ataque fue feroz y el choque excesivamente sanguinario. Los defensores lanzaron lluvias de flechas y piedras que hacían retroceder a los barbudos y aliados. Después de algunos intentos, el mismo Hernando Pizarro se puso a la cabeza de una nueva carga, pero fue recibido por Manco Inca a caballo con un escuadrón de jinetes indígenas que tenían espadas castellanas, rodelas y morriones. Los caballos y las armas habían sido tomados en el ataque al Cusco y por Quizu Yupanqui en las victorias que tuvo cuando avanzaba a Lima. Ver a los indios con armas occidentales aterrorizó a los barbudos y obligó a Hernando Pizarro a un precipitado regreso Cusco. La batalla de Ollantaytambo es recordada como la más grande victoria de Manco Inca sobre los invasores hispanos.

La batalla de Ollantaytambo fue demasiado encarnizada.
Dibujo: Miguel Ángel Yzaguirre.