26 may. 2011

REBELION DE FRANCISCO ANTONIO DE ZELA

Retrato de Francisco de Zela. Foto: Arturo Gómez.

Antecedentes de la Rebelión de Francisco de Zela

1. La caída del gobierno español en Buenos Aires: El 25 de mayo de 1810 un grupo de criollos argentinos derrocó a Baltasar Hidalgo de Cisneros, el Virrey del Río de la Plata. El mismo día los rebeldes formaron una Junta de Gobierno encabezada por don Cornelio Saavedra.

2. La guerra en el Alto Perú: Este territorio (actual Bolivia) pertenecía al Virreinato del Río de la Plata desde 1776, pero sus autoridades coloniales desconocieron a la Junta de Buenos Aires Para someterlos, la Junta envió a su Ejército del Norte, que al mando de José Castelli venció a los realistas y llegó hasta La Paz, muy cerca del Lago Titicaca.

3. La situación en el Virreinato del Perú: Desde 1806 gobernaba el virrey Abascal, hombre sagaz y autoritario, que contaba con el apoyo de la aristocracia criolla limeña y las élites regionales. Esto le sirvió para apagar de inmediato cualquier chispa revolucionaria que surgiera en suelo peruano, e incluso para enviar poderosas tropas que acabarían con las juntas rebeldes de Quito, Santiago de Chile y La Paz.


La Rebelión de Francisco de Zela

A las 8 de la noche del 20 de junio de 1811 cerca de 40 conjurados salieron de la casa de don Francisco de Zela con el objetivo de tomar la ciudad, formar un ejército y organizar un gobierno provisorio que recibiera a las tropas argentinas del general José Castelli, quien estaba por cruzar la frontera cerca del Lago Titicaca.

El grupo encabezado por Zela se dirigió hacia el cuartel de Tacna y después de un forcejeo con los centinelas ingresaron e intimaron a los soldados a entregar la plaza y plegarse al movimiento. La mayor parte de la tropa lo hizo; los opositores fueron encarcelados. De inmediato catorce hombres encabezados por José Rosa Ara enrumbaron a la casa del coronel del regimiento Dragones del Rey, Francisco Navarro, y lo tomaron prisionero. Como nuevo jefe del cuartel, Zela nombró a su cuñado José Siles y Antequera.

El siguiente paso era capturar al Subdelegado de Tacna, Antonio de Rivero, pero éste logró escapar a la ciudad de Arica. Desde ahí envió una carta al Intendente de Arequipa, Bartolomé María Salamanca, informándole sobre el levantamiento y solicitándole envío de tropas para reprimir a los rebeldes. Mientras tanto, muchos tacneños se unieron a Zela haciendo aclamaciones al rey Fernando VII, a la Junta de Buenos Aires y al ejército de Castelli, que estaba a punto de enfrentarse al general Goyeneche e ingresar triunfalmente al Perú.

En la misma noche y al día siguiente, Francisco de Zela envió cartas a las autoridades y vecinos importantes de los pueblos de Sama, Locumba, Torata y Arica, pidiéndoles su ayuda pues "ya llegó el día en que se cumplan los ofrecimientos hechos en el pasado, y en que usemos rasgos de valentía y generosidad con que debemos cuidarnos unos a otros como verdaderos hermanos". Les anunciaba la inminente llegada del ejército argentino del general Castelli y prometía que los pueblos que lo apoyen recibirán "la protección y amparo necesarios". También advertía que "a cualquiera que con ceguedad se oponga a tan justa determinación se le desatienda y se declare por desconocido de la nación, y se le castigue con las mayores penas".

La rebelión de Francisco de Zela
(Segunda parte)

El mismo día que estalló la rebelión de Francisco de Zela en Tacna (20 de junio de 1811), se realizó la batalla de Guaqui entre las tropas realistas del Virreinato del Perú y el ejército patriota de la Junta de Gobierno de Buenos Aires. El encuentro se realizó a orillas del Lago Titicaca y terminó con una contundente victoria de los virreinales. Las fuerzas argentinas ya no pudieron ingresar al Perú; tuvieron que replegarse hacia Jujuy.

Sin enterarse aún del desastre de Guaqui, el viernes 21 de junio Francisco de Zela se proclamó Comandante Militar de la Unión Americana y mandó publicar un bando donde anunciaba la inminente llegada del las tropas argentinas conmandadas por el general José Castelli y pedía que todos los tacneños "se presenten en persona, a las 10 de la mañana de este mismo día, en las Cajas Reales, trayendo consigo las armas blancas y de fuego que tengan de suyo, de las que se llevará cuenta y razón para devolvérselas cuando sea tiempo".
El mismo 21 y el sábado 22, Zela siguió enviando cartas a las autoridades civiles y militares de poblaciones vecinas exigiéndoles que "no vayan en nada en contra de lo que se relacione con nuestra justa causa, sagrada religión, Patria y Estado", y prometiéndoles que "la mansedumbre de mi corazón y la generosidad de nuestros restauradores, cuya personería ejerce el doctor don Juan José Castelli, darán a conocer el beneficio que se os espera".

La rebelión de Francisco de Zela
(Tercera parte)

El historiador Lizardo Seiner Lizárraga señala que el domingo 23 de junio de 1811 fue el día cumbre de la rebelión, pero también el comienzo del fin. Por la mañana, Francisco de Zela empezó a preocuparse porque en las ciudades y las villas cercanas a Tacna todo estaba en calma y muchos de sus potenciales aliados habían ignorado su llamado a la rebelión general.

De todas maneras, Zela se dirigió a la Pampa de Caramolle para pasar revista a sus tropas, acompañado de sus lugartenientes Cipriano de Vargas y Rafael Gabino de Barrios. Al llegar fue aclamado estruendosamente por sus filas, a lo cual respondió con arengas de victoria, pero de un momento se desvaneció y cayó del caballo. Un ataque cerebral le había hecho perder el sentido, aunque solo por un instante. Sus hombres lo auxiliaron y lo ayudaron a regresar a su domicilio, donde quedó bajo cuidado de su esposa. La dolencia no era mortal, pero una ola de rumores circuló rápidamente en las milicias y la población. El movimiento quedó practicamente acéfalo.

El día lunes 24 de junio Cipriano de Vargas asumió el mando político, mientras que Gabino de Barrios quedó con el mando militar. El martes 25 Francisco de Zela continuaba postrado sin poder recuperar todas sus facultades. Mientras tanto en Arequipa y Arica las fuerzas realistas se preparaban para caer sobre Tacna en poco tiempo. Los patriotas esperaban impacientes la llegada de ejército argentino comandado por José Castelli, pero el miércoles 26 llegó a Tacna la catastrófica noticia: Catelli había sido derrotado por el realista José Manuel Goyeneche en Guaqui (cerca de La Paz) y sus tropas se batían en retirada hacia Potosí y Jujuy.

La rebelión de Francisco de Zela
(Cuarta parte)

Al conocerse la derrota de los argentinos en Guaqui, el desconcierto y el miedo se apoderaron de los tacneños. La desmoralización también cundió en las filas rebeldes, lo que fue aprovechado por Rafael Gabino de Barrios para regresar al bando realista, capturar a Francisco de Zela y reponer a las autoridades virreinales.

El 1 de julio arribó a Tacna el subdelegado Antonio Rivero, encontrando todo en orden, por lo que fue clemente con los alzados que estaban arrepentidos. Algunos cabecillas, como Pedro José Gil, prefirieron escapar de Tacna. El 31 de julio Francisco de Zela fue enviado a Lima. El 14 de agosto arribó al puerto del Callao y estuvo algunos días recluido en la fortaleza del Real Felipe. De aquí fue remitido a la Cárcel de Corte, situada junto a la Real Audiencia de Lima, institución que se encargó de juzgarlo.

El proceso contra Francisco de Zela duró cuatro años. El 11 de octubre de 1814 la Audiencia dictó la sentencia definitiva: 10 años de prisión en la fortaleza de San Lorenzo de Chagres, en Panamá. El 28 de marzo de 1815 zarpó el barco que llevó al prócer a su último destino. Por un pedido especial, lo acompañó su sexto hijo, José Manuel de 10 años. Las condiciones insalubres y la alimentación insuficiente de la cárcel hicieron que el niño falleciera dos años más tarde. El desconsolado caudillo patriota sobrevivió algún tiempo más. Se desconoce la fecha exacta de su muerte, pero muchos historiadores creen que ocurrió entre 1818 y 1821.